lunes, 27 de marzo de 2017

Reseña: Coraline de Neil Gaiman

Título: Coraline
Autor: Neil Gaiman
Páginas: 162

Editorial: Salamandra
Sinopsis: Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.
       Hace mucho tiempo que tenía pendiente este libro, y gracias a la lectura conjunta del mes de marzo del Club de Lectura Refugio de libros (pueden clickear para chusmear un poco, o sumarse, no hace falta que tengan blog ni nada) pude darle la chance. Había visto la película varias veces, pero nunca tuve la oportunidad de leerlo así que estoy más que contenta con haberlo hecho.
 Para los que no conozcan la historia, Coraline Jones es la protagonista, una niña que se muda con su familia al primer piso de una casa muy, muy antigua. Como es exageradamente grande, la comparten con otras personas (dos mujeres) que viven en la planta baja y un anciano que vive en el piso de arriba. Sus papás tienen una vida bastante ajetreada, por lo que muchas veces no le prestan la atención suficiente. Esto la lleva a buscar maneras de entretenerse, explorando la casa. En esa búsqueda se encuentra con una puerta, la decimocuarta, que no se puede abrir. Cuando finalmente encuentra la llave que la abre, junto a su madre descubren que -aparentemente- no hay nada del otro lado, más que una gran pared de ladrillos rojos. 
 Un día, descubre que hay algo más detrás de esa puerta. Y a pesar de que sabe que no debería averiguar qué se esconde allí, lo hace de todas maneras. ¿Qué descubre del otro lado?, un mundo alternativo, con cosas alucinantes que nunca jamás se hubiera imaginado. 
 Tengo claro que este libro es infantil, quizás para niños un poquito más grandes -puede que de unos diez, once años- pero definitivamente no es juvenil. Por lo tanto no pecaré de analizarlo como tal, erróneamente. Y debo admitir que como libro infantil que es me fascinó completamente. Es de terror y fantasía, y el autor logra fusionar ambas cosas de una manera muy equilibrada; ese aire gótico que lo caracteriza también está en cada página, desde el comienzo. Se ve reflejado en las descripciones de los lugares y muebles de la casa, en la climatización, y más que nada cuando aparece ese mundo fantástico ante los ojos de Coraline: frío y nebuloso, oscuro.  
 Coraline es una niña muy curiosa, pero en serio muy curiosa. Siempre está buscando algo que pueda entretenerla, como todo chico, claro está. No es que no tenga miedo en varias escenas del libro en las que debería tenerlo, pero sí actúa a pesar de él, lo cual la convierte en una niña más que admirable. Es muy interesante ya que para ser tan pequeña tiene una personalidad y osadía muy marcadas. Su valentía la caracteriza como una de las protagonistas pequeñas más destacadas.
“Coraline lo pensó detenidamente y luego tomó el lápiz y el papel y se dedicó a explorar su casa.
Encontró el termo de agua caliente, que estaba dentro de un armario de la cocina. 
Contó todas las cosas de color azul: ciento cincuenta y tres.
Contó las ventanas: veintiuna. 
Contó las puertas: catorce”.
 Los papás de Coraline no aparecen demasiado en escena a decir verdad, pero lo cierto es que no me cayeron muy bien, especialmente su padre. No creí que hiciera falta tratarla con desdén en muchos momentos, incluso sentí que él la despreciaba, porque de otra manera no me explico cómo la trataba así...como si fuese una piedra en su zapato y le estorbara de sobremanera.  
 Hay otros personajes secundarios, pero no menos importantes, como las mujeres que viven en la parte baja de la casa: la señora Spink y Forcible, el gato negro o el anciano loco. Todos tienen un papel fundamental en la obra, ya que serán quieren ayuden a Coraline y le den algunas pistas ocasionales sobre todo lo que ella desea saber. Todos los personajes (incluyendo a la protagonista) se caracterizan por ser extravagantes y raros, es un aspecto que es muy propio del autor, según leí. No sólo en lo que respecta a sus personalidades, sino también su aspecto físico, sus gustos y su forma de expresarse.
 La pluma de Gaiman me pareció muy sencilla, justa y con ese dejo siniestro que tanto me atrapó. Todo sin resultar enredado en demasía, lo que lo volvería una lectura de difícil comprensión para el niño lector. Por ello me quedé con un buen concepto del autor, por su increíble manera de narrar en tercera persona las sensaciones de una pequeña curiosa y un mundo surrealista y mágico. 
 La fantasía estuvo presente en cada capítulo, lo cual me parece algo muy difícil de lograr. Lo bueno de los libros de esta categoría es que se puede jugar un poco más con los elementos fantásticos, ya que, al ser para los más pequeños, no es necesario crear una trama demasiado rebuscada. Y esto fue lo que más me sorprendió del autor: su narración era simple pero no vacía, ni llana. Era como leer esos cuentos de terror para chicos, pero mezclado con una novela rocambolesca. Por esto es que me quedé sorprendida para bien, porque me gusta mucho el estilo gótico en libros y películas, pero este además de ser original, tiene toques de terror y partecitas que pueden causarte escalofríos. Su esencia se mantiene de principio a fin, lo que lo hace único. Sin contar que es un libro bastante corto, y una vez que lo empezás, no podés parar hasta terminarlo.
 Me encantaría de verdad, poderles hablar más de ese mundo fantástico paralelo que nos presenta el autor, pero el descubrimiento de Coraline es el corazón de la novela y no me gustaría develarles demasiado y arruinarles la sorpresa. Sí me atrevo a recomendarles la película, que es maravillosa e ilustra de una manera muy fiel, ahora que la conozco, a la obra tan magnífica de Neil Gaiman. Demás está decir, que quedé maravillada con el libro, y que no se detengan por el público hacia el que parece estar dirigido...porque les fascinará a cualquier edad, ¡corran a leerlo! 
 “La niebla se cernía como la ceguera en torno a la casa. Subió lentamente las escaleras que conducían a su piso, y luego se detuvo y miró a su alrededor. En la niebla había un mundo poblado de fantasmas. ¿Estaría allí el peligro?, se preguntó Coraline para sus adentros. Parecía emocionante, no algo malo, sino todo lo contrario”.
5/5

domingo, 26 de marzo de 2017

Reseña: Romance a la carta de Olga Salar

Titulo: Romance a la carta
Autora: Olga Salar
Editorial: Versátil

Sinopsis: Brian Mosley domina a la perfección el tiempo y las cantidades exactas necesarias que hay que utilizar en la cocina para convertir un sencillo plato en una obra maestra culinaria. Lamentablemente su incapacidad para medir los tiempos en la vida real, y llegar puntual a las citas, le convierte en el novio desastre que ninguna mujer sueña con tener. La única esperanza que le queda es dar con una fémina lo suficientemente segura de sí misma como para que no le importe que le hagan esperar, o que se olviden de ella por completo. Lo curioso será que una vez que Pamela haga acto de presencia los defectos del chef desaparecerán como el volumen de un suflé al salir del horno.
      Solamente ver la portada de este libro fue motivo suficiente para querer leerlo enseguida. Me dio mucha curiosidad ya que nunca leí una novela de este tipo o con esta temática. 
 La historia tiene como protagonistas a Brian y Pamela, quienes se conocen mediante un amigo de él, que les concierta una cita a ciegas. Nada parecía ayudar a que las cosas se pusieran en orden en la vida de Brian, y la cita era de antemano poco prometedora porque él es incapaz de sostener una relación seria en el tiempo. Pero cuando se conocen (sin darse cuenta hasta último momento), todas las reglas se rompen, y lo que antes parecía premeditado toma un giro inesperado. 

 No sé por qué, pero esta obra me sonaba a una de esas que mínimo te sacan un par de carcajadas, porque vi en su portada y sinopsis ese aire desenfadado y jovial. ¡Y así fue! Tal cual lo supuse, la trama es una especie de comedia romántica, con algunos matices tragicómicos que le sientan de maravilla. La historia entre los protagonistas se cuece de una manera muy dulce y para nada forzada, a pesar de que el libro cuenta con pocas páginas para contárnoslo.
 Brian Mosley es un hombre que trabaja de segundo chef en la cocina del Pink Flamingo, un famoso restaurante que, siendo de la talla que es, le demanda muchísimo tiempo. Esto sumado a que él es un obsesionado con el trabajo, que deja todo por cumplir con su labor, le trae bastantes complicaciones en lo que respecta a su vida personal (y las relaciones que tiene con los demás, especialmente sentimentales). Siempre llega tarde a sus citas, y a veces hasta ni aparece y luego da una explicación, o mejor dicho la explicación por defecto: el trabajo le consumió todo el tiempo que le quedaba, u otras similares como que no podía salir más temprano porque es muy responsable, o que se tuvo que quedar hasta más tarde para asegurarse de que todo marchase a la perfección. Su personalidad es bastante retraída, hasta diría que un poco torpe por momentos, pero es debido a su timidez y sus malas experiencias.
 Pamela es sexy e inteligente, pero no del tipo mega intelectual que se la pasa con la nariz entre libros, sino de un modo que hace volver locos a los hombres. Tiene un humor bastante ácido, lo que la vuelve una mujer chispeante y que resalta en cada sitio al que va. Trabaja como maquilladora en un teatro, y se lleva bien con todos sus compañeros, ya que es muy agradable. Estuvo bastante bien predispuesta a la hora de conocer su cita, y aunque de entrada empezó todo mal -como era de esperarse-, le dio el espacio para que se explicara y pudieran avanzar hacia algo más.
 Ciertamente ambos no tienen muchas cosas en común, pero dicen que los opuestos se atraen así que en apenas un encuentro logran tener tal afinidad, que parece que se conocieran desde siempre.
“—Lo que siento es haber llegado tarde.
 —Yo creo que no. Creo que no lo sientes en absoluto. Es más, estoy segura de que lo has hecho adrede. Y lo que más me molesta es que hayas decidido demostrarme que no te interesa quedar conmigo de este modo. Habría sido más rápido que lo dijeras con palabras, y créeme, igual de efectivo”.
 Sobre los personajes ya les conté un poco, pero me voy a detener a hablar un poco más sobre Brian. Creo que al comienzo su actitud para con las mujeres era bastante fuera de lugar; no solo porque las dejaba plantadas, sino que en el momento en que se tenía que disculpar, lo hacía excusándose en exceso. Y creo que era como lavarse las manos un poco, porque, si bien él no es administrativo en el lugar donde trabaja y sólo sigue órdenes, tampoco es que alguien lo obligaba a quedarse horas extras para cuidar de cada detalle y que cada cosa quede en su lugar. Por esto empecé algo desconcertada con él, no sabía si me gustaría como personaje masculino, pero con el pasar de las páginas logró convencerme por completo. Se fue volviendo más desenvuelto, y menos infantil. Más seguro de sí mismo, a pesar de llevarse varios chascos en sus amoríos anteriores. 
 Lo que más me gustó del libro es que ese toque divertido no se limitaba solamente a los diálogos entre los personajes. La autora apostó un poco más y aprovechó la temática para sacarle hasta la última gota de jugo. Ya sea por el lado culinario mencionando comidas, recetas o ingredientes espectaculares, o por el de las obras de teatro que se hacía referencia a muchos ensayos/obras reales y clásicas, lo cual valoré muchísimo. Respecto a lo primero, destaco firmemente que haya, a cada inicio de capítulo, un consejo o indicación sobre cocina (cómo conservar más tiempo ciertos alimentos, cómo cocinarlos, etc.), me pareció muy original y es lo que le dio un toque especial, distintivo a la novela.
 La narración es muy fluida, para nada pesada. Me sorprendió que al ser una novela corta, los hechos se desenvolvieran de una manera tan paulatina y no forzada (como me suele pasar con libros que no son muy largos, y no tienen la sustancialidad suficiente). Destaco la caracterización de los personajes y los diálogos tan creativos, plagados de sarcasmo y mucho humor. Además, al final la autora añade algunas recetas muy sencillas y de lo más variadas para que tomemos nota.  
“—¿No te gusta Shakesperare? —aventuró ella, con un tono de reproche en su voz.
—Soy inglés. Claro que me gusta Shakespeare. Sería tan antipatriótico como preferir el café por encima del té —bromeó.
—En ese caso me alegro de no ser inglesa —le siguió la broma—,  soy adicta al café y el té me parece muy aburrido. Sobre Shakespeare no tengo ninguna queja”.
4/5

viernes, 24 de marzo de 2017

Reseña: El Club de los Mejores de Arthur Gunn

Título: El Club de los Mejores
Autor: Arthur Gunn
Páginas: 410

Editorial: Ediciones B
Sinopsis: Es medianoche cuando alguien llama a la puerta de Walter. Se trata de Cormac, un viejo amigo que necesita desesperadamente su ayuda: han secuestrado a su mujer y la matarán si no paga un rescate de un millón de dólares. Walter intenta ayudar a Cormac, pero esa misma noche ocurre algo totalmente inesperado que hace que toda su vida salte por los aires. Walter se verá envuelto en un juego de trampas, sorpresas y amenazas cuya clave podría estar en algo que ocurrió mucho tiempo atrás, cuando los amigos tenían ocho años. Algo que prometieron no contar jamás a nadie.
El Club de los Mejores es un thriller lleno de tensión y ritmo sobre los niños que fuimos y los adultos en quienes nos hemos convertido. Una novela absolutamente adictiva que ha sido comparada con Mystic River, de Dennis Lehane, y El cuerpo, de Stephen King.
       ¡Buenas! Hoy les quiero traer la reseña de un thriller que terminé hace poco. Les cuento que para mi sorpresa, ya había transcurrido bastante tiempo sin que yo anduviera merodeando por el género. Así que cuando vi este libro, no dudé en querer tenerlo conmigo.
 La historia tiene como protagonista a Walter, un hombre en cuya casa irrumpe inesperadamente un viejo amigo de la infancia, Cormac, quien le pide de forma desesperada que lo ayude a recuperar a su mujer secuestrada, por la que le exigen un rescate de una enorme suma de dinero. Este va a ser el punto de partida para que Walter se vea metido en un lío terrible, y para resolverlo tendrá que recurrir a algunas cosas de su pasado, varias de las cuales están enterradas en su memoria. Entre esos recuerdos está El Club de los Mejores, que al final terminará significando mucho más de lo que él creía.
 Ese club lo creó con sus amigos cuando tenían ocho años, y era una especie de grupo en el que tenían ciertas reglas que cumplir. Entre ellas que se debían lealtad, apoyo y que tenían que compartir las cosas. Era como un club de superhéroes, donde cada uno tenía sus características y aptitudes. No ignoremos el hecho de que apenas eran niños, y que se creían los mejores, inseparables, indestructibles. Este será el aspecto más importante del pasado de Walter, y retomar cada detalle de él le será menester para que pueda solucionar el tremendo conflicto en el que está sumergido. 
 Desde el vamos, la narración del autor es trepidante. Está hecha en primera persona, y ya en el primer capítulo sucede algo mega fuerte que te deja recalculando unos segundos. Además, sentís que las hojas pasan por tus ojos a la velocidad de la luz, porque los capítulos son de seis/ocho páginas cada uno, lo que lo hace muy cómodo para leer. Por lo menos a mí, los libros con capítulos cortos me apasionan realmente, siento que quitan al lector un gran peso de encima.  
 El enigma a resolver tiene algunos cambios dentro del desarrollo, pero siempre rodea a esa incógnita que nos hacemos desde el principio. Mientras tanto, el protagonista nos va llevando de paseo por su mente, mostrándonos sus pensamientos del presente y algunos recuerdos de su niñez. De vez en cuando se intercala alguna reminiscencia específica como capítulo completo, que puede ser -o no- clave para avanzar en la búsqueda. Estas no se tornan para nada pesadas. Si bien no soy muy amante de los flashbacks en las novelas, los que se narraban eran cortos y concisos.  
 Me encanta la novela negra, y a estas alturas me resulta bastante complicado encontrar un libro que cumpla con las expectativas. Creo que simplemente es porque después de un tiempo de leer el género, vas adquiriendo cierta facilidad para captar algunas cosas, poder ver debajo de esos “velos” que ponen los autores...lo que volvía los finales (para mí) muchas veces predecibles, inconclusos, llanos. Ojo, que de vez en cuando algún escritor maravilloso interponía su don ante mí y me dejaba con la boca abierta. Apenas soy una lectora, y los autores siempre tienen algún truco para enamorarme. Puede que haya ayudado de cierto modo el hecho de que me haya separado un tiempo de los thrillers, y eso me hizo estar menos propensa a lo que mencioné más arriba, pero esta novela me capturó por completo.
“Regresar a Crosby era aceptar la derrota.
 Todos los niños soñábamos siempre con escapar. El destino no importaba, solo marcharse de aquel sitio que era todo nuestro mundo. Crosby no era nuestro hogar, sino nuestra cárcel. Los adultos que nos rodeaban reflejaban lo que podíamos llegar a ser”.
 El protagonista es ingeniero, y está en el auge de su profesión ya que está a punto de concretar algo sumamente importante para él. Es prestigioso y dedica demasiado tiempo al trabajo, lo que le trae bastantes problemas en su casa, más que nada con su esposa. De los personajes secundarios no puedo hablar demasiado sin dar spoilers, pero puedo detenerme en algunos como ella, justamente: Martha. Creo que me quedé con ganas de entenderla un poco más, aunque no vi su rol en la trama demasiado relevante; de hecho el mismo protagonista es quien la relega a un súper archi mega segundo plano desde el comienzo. Y cuando se sabe la razón, la verdad es que me puse más de su lado, porque aunque entendía el punto de Walter, me pareció un poco egoísta.
 Los miembros del Club juegan un papel fundamental, por no decir el más importante en toda la novela. Y de a poco vamos conociendo a fondo a cada uno, con preguntas de por medio para que saquemos nuestras propias conclusiones. También aparecen algunos personajes que de niños fueron compañeros de Walter, pero ajenos al Club.
 Lo que más me gustó del libro es que el ritmo de lectura es muuuy rápido, a pesar de ser un género en el que los autores, muchas veces se toman su tiempo -y vaya cuánto- para contar con lujo de detalles cada escena, cada conversación. Lo que creo es que Arthur -que es en realidad el seudónimo de Claudio Cerdán-, suprimió todas las cuestiones que no eran necesarias. Acortó descripciones que podría haber hecho eternas, introdujo la dosis justa de escenas de tensión y lo más importante: personificó a cada uno de los sujetos de su historia de una manera alucinante. Ningún personaje (salvo Martha, que lo mencioné antes) quedó plano en la historia.
 El final me sorprendió más de lo que esperaba, ya que mis sospechas apuntaban de lleno hacia un personaje, pero resultó ser otro totalmente diferente el que se hallaba de incógnito. Los giros sucesivos que hubo antes del desenlace ayudaron mucho, creo que es una gran manera de despistar al lector, para que piense que develó el enigma cuando en realidad no es así.
“A veces me insensibilizaba ante los demás, viendo cómo pasaban los días, las semanas, los meses y los años sin que hubiera nada que me motivase más allá de sacar mi trabajo adelante. Esa fue la triste moraleja de todo aquello: que la vida no vale nada, que el ser humano no aprende nunca y que, a fin de cuentas, en este viaje al que llaman existencia suben y bajan pasajeros a los que ni siquiera miramos a la cara”.
4/5
¡Muchas gracias a Ediciones B por enviarme el ejemplar!