lunes, 15 de mayo de 2017

Reseña: Imperfectos de Cecelia Ahern

Título: Imperfectos (Flawed #1)
Autora: Cecelia Ahern
Páginas: 392

Editorial: Ediciones B
Sinopsis: Celestine North tiene una vida ideal. Es la hija y hermana perfecta; es apreciada por sus compañeros de clase y sus profesores; y es novia del encantador Art Crevan.
Cuando Celestine se enfrenta a una situación que la obliga a tomar una decisión impulsiva, rompe una de las reglas del Tribunal y se enfrenta a unas consecuencias que podrían dar un giro total a su vida. Podría acabar en prisión. Podrían marcarla. Podrían descubrir que es imperfecta.
       Tenía muchísimas ganas de conocer un poco más la pluma de esta autora. Y cuando vi la sinopsis de este libro, pensé seriamente en que debía leerlo. Hacía algunos meses que no metía mi nariz en alguna distopía, así que no quise dejar pasar la oportunidad.
 El libro plantea una sociedad dividida entre los perfectos y los imperfectos. Estos últimos son ciudadanos que han sido excluidos de cierta manera, por haber cometido errores sociales de índole ética o moral. Son previamente juzgados por un tribunal específico en El Día del Nombre, y luego marcados, para que el resto de las personas sepan lo que son. No son tratados como delincuentes ya que no van a prisión ni reciben una pena legal; sino que siguen viviendo entre el resto de los ciudadanos que ellos consideran “normales”, pero bajo distintas reglas. Como por ejemplo toques de queda, sectores exclusivamente destinados a ellos en supermercados, autobuses, etc. Tampoco pueden reunirse entre los que están en su misma condición, para evitar disturbios.
 La protagonista es Celestine North, y es el ejemplo ideal de la perfección: tiene calificaciones perfectas, es sumamente inteligente y una obsesionada con corregir todo error que sea capaz de percibir. Está de novia con Art Crevan, hijo del principal juez de El Tribunal, y sus ideologías son extremadamente definidas (o es blanco o es negro). Está completamente de acuerdo con el sistema, odia/teme a los imperfectos y no disiente con que sean marcados porque es todo lo que siempre le han enseñado. Lo ve como la manera en que la sociedad se limpia de los que rompen con el orden establecido. Cree fielmente en que la perfección existe, y seguir siendo perfecta y tener una vida perfecta son sus mayores aspiraciones.
 Todo cambia cuando un episodio hace que su mente se empiece a llenar de dudas, de muchas preguntas. Algo que la hace estar, por primera vez, del otro lado.
 Con respecto a los personajes…Celestine en un comienzo me pareció alguien bastante débil de mente, negadora, conformista –aunque de a poco fui menguando el filo-. Además de ser superficial y prejuiciosa. Podrán decir que es comprensible en esa sociedad tan autoritaria y llena de estereotipos, pero sí considero que no hacía falta tanta sumisión, si miro, por ejemplo a su hermana que es pocos meses mayor que ella. Juniper es más directa, dice lo que piensa sin demasiados rodeos, aunque eso esté en contra del pensamiento pre-establecido en el subconsciente colectivo. Me agradó mucho su carácter desde el inicio, aunque resultara un estorbo ante los ojos de todos.
“Cuando ves algo, ese algo no puede ser invisible. Cuando oyes un sonido, este nunca puede ser inaudible. Sé, sin asomo de duda, que esta tarde he aprendido algo que jamás olvidaré. Y ese aspecto de mi mundo que se ha visto alterado, nunca volverá a ser el mismo”. 
 Art no terminó de convencerme en ningún momento. Apenas salió en escena me pareció alguien demasiado ideal para ser verdad, al punto de que me resultó un personaje forzado y con actitudes que en ocasiones dejaban entrever otra cosa, algo oculto. Y hasta el final del libro que yo seguía sin estar convencida de si me caía bien o no. De si creía en lo que decía o no.
 Hay otros personajes como el padre y la madre de Celestine; el primero vendría a ser la figura de protector, de los que hablan lo justo y necesario, pero que lo da todo por su familia. Aunque al principio lo cierto es que no muestra ni un ápice de interés por nada, luego acabé amándolo. Su madre, bueno…un dolor de cabeza. En todo sentido.
 Ya avanzada la lectura mi opinión sobre la protagonista cambió por completo. No esperaba demasiado de ella, y tampoco me molestaba ni un poco en comprenderla, porque sencillamente me parecía una idiota. Hacia el final para mí fue como si me la hubiesen cambiado por otra: sentía compasión, empatía, hasta podría decir que me hallaba de su lado.
 La sociedad que nos presenta Cecelia está cargada de problemas que hoy en día no nos resultan para nada ajenos: los estigmas, las etiquetas, la marginalidad. Creo que va muy a fondo en ese aspecto en esta obra y que logra remover ese punto dentro del lector, sobre hacia dónde irá dirigida la humanidad mientras se guíe por la ambición, el egoísmo y la maldad. Todo el sistema que creó (que no es para nada simple) está explicado muy detalladamente, sin resultar pesado, para que nos demos una idea clara sobre cada pieza de ese rompecabezas.
 Sobre la narración debo decir que es increíble. El libro es muy adictivo, me lo terminé prácticamente en una noche. Los personajes te descolocan, yo desconfiaba de todos y cada uno de ellos. Y el desenlace no me decepcionó en absoluto; me dejó con ganas de una segunda parte, la cual va a ir acompañada de unas expectativas muy altas teniendo en cuenta lo arrasador que este primer volumen me pareció.
 Descubrí una faceta distinta de la pluma de esta autora, ciertamente igual de fresca pero con más acción, con más detalle a pesar de su ligereza. Creo que encontré un libro para recomendar el sitio por dónde empezar, a quienes no conozcan la maravillosa escritura de Ahern, tan trepidante como adictiva: anímense.
“No importa lo que hagas después de ser marcado, el estigma nunca puede ser borrado, lo llevarás hasta que mueras. Sufres las consecuencias de tu error por el resto de tu vida. Tu castigo sirve como recordatorio a los demás de que hay que pensar antes de actuar”.
4/5
¡Gracias a Ediciones B por enviarme el ejemplar!

miércoles, 10 de mayo de 2017

Reseña: Lazarillo de Tormes

Título: Lazarillo de Tormes
Autor: Anónimo
Páginas: 96

Editorial: Ediciones B (Bruguera)
Sinopsis: A simple vista, se trata de la autobiografía —que adopta la forma de una larga epístola a un personaje encumbrado, cuya identidad no se explicita— de Lázaro González Pérez, desde su niñez hasta la edad adulta, cuando se casa. Para escapar de la miseria, Lázaro se ve obligado a trabajar para distintos amos y narra en esa carta todas las peripecias por las que pasó.
De una amarga comicidad, el texto maneja una ironía sutil que desnuda la hipocresía de la sociedad del momento y se ensaña especialmente con clérigos y religiosos. Prohibida por la Inquisición y más tarde expurgada, recién en el siglo XIX se publicó de manera íntegra.
Texto fundacional de un género literario, el trabajo con el lenguaje, la mezcla de lo culto y lo popular, el uso de la parodia y la dimensión del personaje, que cambia y evoluciona, convierten al Lazarillo de Tormes en un clásico imprescindible.
       No tenía pensado leer este libro, pero por error llegó a mis manos así que dije ¿por qué no?.
 La historia está narrada en primera persona por el protagonista, quien comienza presentándose a sí mismo como Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y Antonia Pérez. Nos cuenta que ha sido apodado como Lazarillo de Tormes por haber nacido en ese río. Conocemos su vida desde que es pequeño hasta la adultez, y nos lleva de su mano a recorrer las aventuras -o desventuras- que le ha tocado vivir. Ha transcurrido la mayoría de sus años padeciendo el ser esclavo de diferentes hombres, y sobreviviendo a duras penas entre sobras de otros y maltratos de todo tipo. Aún así, la personalidad y picardía que posee lo hacen particularmente crítico de la época en que narra.
 Intenté informarme un poco antes de escribir esta reseña, partiendo de la base de que no comprendí prácticamente nada de lo que se cuenta en este libro. Muchos dicen que es una autobiografía, otros que es una carta (dudosa porque carece de destinatario, así como de la estructura de la narración epistolar), y muchas otras versiones que circulan acerca de lo que es esta obra anónima. Personalmente no lo sentí de ninguna de esas formas, más bien lo vi como un personaje creado por un autor -que desconocemos- para hablar de cierto lado oculto de muchas de las costumbres de ese tiempo.
 Cabe destacar que el escrito ha sido antiguamente prohibido por la Inquisición española, y más tarde expurgado. Esto quiere decir, que en primer lugar lo prohibieron, por tener contenido que incitaba a la herejía en la sociedad. Dichos pasajes constituían una amenaza para el catolicismo, incitando ideas sobre profanación, infidelidad, vulgaridad, lascivia, avaricia y libertinaje, entre otras. Más tarde, estos pasajes fueron eliminados, y se pudo publicar de forma íntegra recién en el siglo XIX.
 Partiendo desde el prólogo, el inicio es completamente desconcertante. La narración es muy rebuscada, mezcla formalidades de la época, y hasta lenguas muertas con expresiones absolutamente arcaicas al día de hoy. Hay ciertos matices poéticos y a su vez sagaces, sarcásticos (si les cuesta imaginárselo, piensen en lo que me costó hallarme en esa escritura).
  Tengo entendido que a muchos se los hicieron leer en las escuelas -cosa que a mí no-, y de verdad que no me visualizo a mí leyéndolo en esa etapa de mi vida, aún con demasiado esfuerzo de mi parte. En la obra yace una crítica cargada de mucha ironía y humor sobre la sociedad del momento, así como a la religión en sí misma. Se hace mención sobre los clérigos y su “no absoluta entrega a Dios”, de los pecados y de la hipocresía de los hombres (especialmente los miembros eclesiásticos).
“Y todo va de esta manera: que, confesando yo no ser más santo que mis vecinos, de esta nonada, que en este grosero estilo escribo, no me pesará que hayan parte y se huelguen con ello todos los que en ella algún gusto hallaren, y vean que vive un hombre con tantas fortunas, peligros y adversidades”.
 Además de que se tratan temas muy arraigados hace tanto tiempo atrás en la historia, también hay que tener en cuenta que el lugar en donde se sitúa no ayudó mucho a facilitarme las cosas. España en toda su extensión tiene maneras muy, muy típicas respecto del lenguaje utilizado, y si al día de hoy me cuesta comprender ciertas expresiones, piensen en la odisea en la que me sumí al intentar descifrar -porque eso hacía- las palabras utilizadas. En la narración se parafrasea mucho, y se recurren a metáforas que, por lo menos a mí, me resultaron de difícil asociación. Tanto en lo que respecta al lenguaje implementado, como al sentido de tales oraciones.
 La crítica en partes implícita, menosprecia a los eclesiásticos caracterizándolos como burladores, que se muestran devotos a Dios y a sus votos de fe, pero de manera oculta cometen hazañas, engañan a la gente y hasta se inventan milagros. Todo gracias a que al protagonista le ha tocado vivir entre ellos, y supuestamente pudo advertir actitudes inmorales que ante los ojos del resto pasaban desapercibidas. 
 Iba a ponerle menos estrellas de las que puse, debido a que la sensación que me quedó al terminarlo fue de desconcierto total. Lo cierto es que lo pensé un poco después de leer más el trasfondo de la narración y el contexto en que se sitúa, y lo valoré de otra forma. Aún así, no puedo darle más que tres porque sentiría que estoy siendo deshonesta conmigo misma, especialmente porque no lo disfruté, y su lectura fue tan densa para ser un libro tan corto, que sólo quería terminarlo enseguida. Ni hablar de las expresiones antiquísimas que maximizaron ese proceso de ralentización.
“Y cuando dábamos sacramento a los enfermos, especialmente la extremaunción, como manda el clérigo rezar a los que están allí, yo cierto no era el postrero de la oración, y con todo mi corazón y buena voluntad rogaba al Señor, no que le echase a la parte que más servido fuese, como se suele decir, más que le llevase de aqueste mundo”.
3/5
Muchas gracias a Ediciones B por enviarme el ejemplar.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Reseña: El libro de Sarah (#1)- La fortaleza del tiempo, de Vicente García

Título: El libro de Sarah- La fortaleza del tiempo
Autor: Vicente García
Páginas: 512
 
Editorial: Océano
Sinopsis: ¿Qué harías si te encontraras por la calle con una persona idéntica a ti? ¿Y si ella, al salir huyendo, perdiera un móvil igual al tuyo con imágenes de sitios en los que apareces pero nunca has estado?
Así empieza para Sarah una aventura en la que nada es lo que parece, con el universo a punto de desaparecer, un enemigo diferente con un invencible ejército de Sombras y las devastadoras Torreformadoras, capaces de destruir civilizaciones.
       Este libro me entró por los ojos cuando lo vi como novedad. Y cuando lo tuve en mis manos, me enamoré perdidamente de su edición, con hermosos relieves en la portada y brillos y tornasoles por todas partes. Además de los inicios de capítulo tan bien cuidados.
 La protagonista se llama Sarah –o más precisamente Sarisha, pero sólo su padre la llama de esa manera-. Vivía en un barrio muy humilde de Londres, hasta que tuvieron que mudarse con su mamá (que es comisaria de policía) a la zona más céntrica de la ciudad, debido a un ascenso que esta última tuvo en el trabajo. Resultó algo muy bueno para su madre pero no para ella, ya que fue un cambio rotundo a toda su vida cotidiana.
 Sarah es una chica que escucha música gótica y viste siempre de negro, va a clases de defensa personal y es muy retraída con las demás personas. Por ello siente que no encaja en ningún lado, especialmente ahora que tuvo que cambiar de instituto y dejó a todos sus antiguos amigos atrás. Le encanta leer, aunque muchas veces se esconde para hacerlo en las escaleras de la biblioteca, ya que siempre la tratan como una friki, un bicho raro. A pesar de que ella es bastante escéptica, acaba absolutamente desconcertada cuando un episodio de lo más extraño hace aparecer una especie de “doble” de sí misma, alguien que viste y luce exactamente igual a ella. Y no tiene ni la menor idea del porqué. Al principio cree que le están jugando una broma de parte de sus amigos, pero con el transcurrir del tiempo se va dando cuenta de que hay demasiada exactitud en la otra Sarah, y cada vez se cruzan con más frecuencia, por lo que decide averiguar por sí misma de qué se trata. De esta forma tan extraña comienza el libro. Y es apenas un pequeño vistazo de todo lo que más adelante surgirá a raíz de esa aparición poco usual.
 Uno de los temas principales del libro son las realidades paralelas; la coexistencia de otros mundos además del nuestro. Aunque vi demasiados aspectos fantásticos muy similares a otros libros (y admito que al principio esto me irritaba demasiado, porque sentía que tenía deja vús constantes de lecturas anteriores), el autor toma de referencia y hace hincapié en una temática muy interesante como lo es el paralelismo, la cual no he visto muy explotada, al menos yo. Así que esto me resultó de lo más llamativo para querer avanzar página tras página.
 Otro punto muy destacable es la ambientación: Inglaterra es un lugar ideal para ensamblar matices góticos, tétricos y lúgubres con su clima tan ideal. Descontando que el mérito lo tiene por sí solo, si miramos la belleza de sus paisajes a lo largo y a lo ancho. 
“¿Qué pinto yo en todo esto? Porque si hay dos palabras que odio por encima de todo, y más después de ver Matrix o Star Wars, son elegido y salvador. Yo no soy ninguna de esas dos cosas, siempre me han dado igual las profecías y sé perfectamente que no estoy capacitada para llevar a cabo ninguna misión que supere pasar de curso en mi instituto. E incluso sobre ese punto tengo mis dudas”.
 Hay muchas referencias a libros, películas y bandas musicales juveniles, cosa que me encantó (aunque reconozco que por momentos me parecían excesivas, tornándose forzadas en cuanto las veía repetitivas o inconexas). Ejemplos podrían ser Los juegos del hambre, Harry Potter, El Señor de los Anillos, Crónicas Vampíricas, Las Crónicas de Narnia, etc. Al igual que  de personas ilustres/autores reconocidos como Neil Gaiman o Julio Verne. Creo que esto ayuda a que el lector se sienta más familiarizado a la hora de leer, pero también pienso que puede resultar molesto si se abusa de ello como recurso para acercarse más, transformándose en un obstáculo entre el espectador y la historia que se quiere contar.
 Respecto a los personajes…la verdad es que la incredulidad de Sarah por momentos la volvía alguien irritante, al punto de pasar la línea de la falta de respeto, de alguna manera, hacia lo desconocido. Mostrándose soberbia, superior, solo por sentirse ajena a todo. Pero, hacia el final terminó agradándome más, ya que salió un poco de los estereotipos en los que aparentemente estaba en un comienzo (esa típica chica que se cree “especial” por ser una mezcla de dark-antisocial-amoleeryelheavymetal).
 El ritmo de la lectura no es lento, pero está cargado de bastantes descripciones –o más bien, explicaciones de los hechos que son largas, y por momentos, densas –.  Aunque ciertamente es un requisito imprescindible el que el autor nos brinde la información necesaria para comprender el complejo mundo que crea. En éste hay gran presencia de ciencia ficción, deslizándose de la línea de la fantasía pura, por momentos. Me gustó bastante esta mezcla que no pregonaba de tecnología exageradamente inimaginable, ni escenas patéticas. De hecho se le daba a todo un toque antiguo, un mundo cuyo tiempo y espacio corre de manera totalmente distinta al nuestro.
 La idea está muy bien planteada, aunque en ocasiones ciertas acciones me resultaban previsibles. Lo que no me esperaba del todo era el final, que me dejó con mucha intriga por conocer qué pasará en la continuación. Creo que aunque al autor le falte pulir varios aspectos, va encaminado a crear una saga plagada de fantasía y con muchas aventuras.
“–El valor en parte se lleva dentro y en parte las circunstancias nos obligan a desarrollar. ¿Cómo saber si se tiene cuando no se ha tenido oportunidad de comprobarlo? El valor se determina cuando se emplea en ocasiones que merecen la pena, no en el día a día. ¿Cómo defines el valor? No deberías confundirlo con la temeridad, que es su hermana tonta”.
4/5
¡Muchas gracias a la editorial por cederme del ejemplar!

lunes, 1 de mayo de 2017

Reseña: Escuela de sangre de Max Rhode

Título: Escuela de sangre
Autor: Max Rhode
Páginas: 304

Editorial: Ediciones B
Sinopsis: Una isla solitaria. Una cabaña de madera amoblada como un aula. Una escuela donde se enseña a poner trampas, dar caza a seres humanos y matarlos.
Simon y Mark son incapaces de imaginar algo más horroroso que tener que trasladarse de Berlín, la metrópolis, al páramo de Brandeburgo. Lo único que los adolescentes esperan, con enorme expectación, son seis semanas de vacaciones de verano, pero su padre les juega una mala pasada. Los ha inscrito en una escuela muy especial, situada en medio de una isla boscosa y solitaria. En ella se enseñan las mismas asignaturas que en el infierno…
      ¡Hola! Ya pasaron varios días desde que subí mi última entrada en el blog, y lo cierto es que por problemas de salud me tuve que aislar un poco de todas mis actividades, muy a mi pesar. Pero créanme que era necesario, ya que apenas podía conectar dos neuronas, ni siquiera tenía ánimos de leer, con eso les digo todo. De a poco voy mejorando –o eso creo-, y qué manera más propicia para componerme que reseñar mis lecturas. No hay nada que me guste más. Así que aprovecho este pequeño tiempo libre para dispersarme un poco...
 Estaba muy ansiosa por leer este libro. Tuve el placer de conocer previamente la pluma del autor y la verdad es que me había dejado muy conforme. Por si no lo saben (si es que alguno es medio colgado), Max Rhode es el seudónimo que usa Sebastian Fitzek en esta obra.
 El libro comienza con el relato en primera persona de Simon Zambrowski, contando sobre cómo su padre había cambiando de repente, pasando de ser un hombre vivaz y generoso, a ser alguien desagradable, malvado y agresivo. Todo empieza con el traslado de toda la familia desde Berlín al distrito de Oder-Spree, Brandeburgo, luego de que la empresa maderera de su padre quiebre y lo llevase a la ruina. Ese cambio brusco –aparentemente sin razón- llegó a su punto máximo cuando Vitus, su padre, decide llevar a Simon y Mark –su hermano mayor- a una “escuela”, pero que no es precisamente del tipo al que ellos asistían antes de las vacaciones de verano. La misma consiste en una cabaña amueblada como si fuese un aula, ubicada en una isla desierta y boscosa, y lo que Vitus pretende que sus niños aprendan allí, no es para nada convencional. Ahí yace la parte más terrorífica de esta historia.
 El inicio del libro es excelente, con una narración plagada de detalles exquisitos que enganchan al lector de una manera increíble. Desde el primer capítulo ya encontré todo lo que necesitaba para perderme en sus páginas: un relato muy, muy oscuro, con descripciones magníficas de momentos tortuosos de la vida de los personajes. Pero lo que hizo dar el salto de lo dramático a lo que sería una verdadera novela de terror, es, además del halo de misterio y la crudeza en la narración, la maldad y el miedo que tan bien introduce el autor en cada línea. Además, la cantidad de páginas es bastante exacta, ya que no es un libro ni muy corto ni muy largo; y los capítulos son súper breves –cosa que saben que adoro profundamente, y más aún en este género- lo que desemboca en una lectura sumamente ágil y ligera.
 “Cuando nos unimos a él nos indicó que dejáramos nuestro equipaje delante de la cabaña, se quitó la manguera de la cintura y abrió la puerta.
 –Sed bienvenidos al lugar más importante de vuestra joven vida –dijo en tono patético.
 Al entrar no podíamos creer lo que vimos, pues lo que nos aguardaba en el interior de la cabaña era al mismo tiempo tan normal como absurdo, y durante un momento no supimos si deberíamos reír o asustarnos.
 Papá no tardó mucho tiempo en decidir por nosotros”.
 Las escenas en que los personajes estaban expectantes –o mejor dicho, muertos de miedo-, sus sentimientos de pánico y desazón traspasaban el papel y se volvían casi tangibles. Al igual que los giros en la trama, que son un punto muy importante, ya que no me resultaron para nada previsibles. En más de una ocasión me sorprendí viéndome desplazando mis hipótesis inmediatas a una escena, porque no habría manera de esperar lo que sucedería luego.
 Los personajes están perfectamente perfilados para una novela de este estilo. Desde los niños, con un rol imprescindible en la trama, con papeles bastante esperables pero actitudes realmente sorprendentes. Simon, el menor, es el más osado y valiente, un poco más impulsivo que su hermano, Mark, que es más bien precavido y por momentos indiferente a algunas circunstancias. Se llevan muy bien, y tienen un año de edad de diferencia. Por otro lado, su madre, es un ser  bastante típico: sumisa y callada, sin intervenir demasiado en ningún asunto, por ende, con poco protagonismo en el desarrollo de la historia. No aparece en muchos diálogos, lo que no nos permite conocer mucho de ella. Finalmente, el padre, está creado para desconcertar, sorprender y diría que hasta asustar a los lectores. Es el personaje más fundamental, y poco puedo decir de él sin spoilear algo verdaderamente importante.
 Claro que hay otros más bien secundarios, como Peter el Tartamudo, que aparecen a dar algunas luces, o a sembrar enigmas dependiendo de las circunstancias. Su personalidad está bien plasmada y nítida, tanto que me pude recrear visualmente cada uno de sus rasgos. Me gustó mucho cómo se iban introduciendo otros personajes a medida que avanzaba la lectura, pero sin resultar insulsos ni de relleno, aportando lo necesario para ser relevantes.
 Son tantas las sensaciones que me produjo este libro, que no podría mencionarlas todas sin dejarme algo olvidado por el camino. Lo sintetizaré del siguiente modo: fue como ver una alucinante película de terror, pero aún mejor que eso.
 Hacia el final todo se fue tornando cada vez más intenso. Los nervios que me producían las últimas escenas, de verdad que no hay manera de que pueda transmitírselos. Y llegado el desenlace, todo tuvo su cierre perfecto, o casi. Porque hay una pregunta que me quedó dando vueltas respecto de un personaje en particular, pero eso ya será más minuciosidad mía. Y los agradecimientos, un detalle que hace a la esencia del mismo autor, siempre distintivo en todo: insuperables.
“Lo comprendo, de verdad. Si usted aceptara que le estoy contando la verdad, también se vería obligado a aceptar que el Mal existe y que al final el Mal siempre sobrevive, como una cucaracha después de un holocausto atómico. Vaya, lo siento, pero me temo que es exactamente así”. 
5/5
¡Muchas gracias a Ediciones B por enviarme el ejemplar!