jueves, 13 de abril de 2017

Reseña: Ladrona de libros de Markus Zusak

Título: Ladrona de libros
Autor: Markus Zusak
Páginas: 542

Editorial: Penguin Random House (Lumen)
Sinopsis: Liesel es una niña alemana que vive en un pequeño pueblo cerca de Münich con sus padres adoptivos. Durante los peores años del nazismo, su pasión por la lectura la ayuda a refugiarse en las historias de los libros que roba de donde puede. Esa vehemencia por leer termina salvándole la vida.
 Ladrona de libros es una novela entrañable, una historia hermosa e inolvidable para todas las edades. 
       Ya perdí la cuenta de cuánto tiempo llevaba este libro en mi estantería juntando polvo. La verdad siempre posponía su lectura por una cosa u otra, pero por suerte, me animé a darle su gran y merecida oportunidad. Y superó mis expectativas de una manera increíble.
 El libro está ambientado en la Segunda Guerra Mundial, y tiene como protagonista a Liesel Meminger, una niña que vive en un pueblo cerca de Münich. Se encuentra sola en el mundo: su madre la ha abandonado, y cuando creía que todo estaba perdido, fue a parar con una familia adoptiva de Himmelstrasse (Molching).
 Sobre esta escabrosa base se desarrolla la trama: un ambiente bélico, la época del Führer, la incontable cantidad de judíos muertos, una niña entre tantas, con un toque de lo que parece ser suerte al caer junto a unos padres asombrosos...pero que no deja de ser trágico por la época en que vive, y particular, por cómo lo atraviesa: robando libros cada vez que ve una oportunidad. Aunque ello le cueste la comida del día.
 Sabrán algunos -y sino, les cuento ahora- que el tema de la Alemania Nazi es de los que más curiosidad e inquietud me generan. He visto cientos de películas, libros y sus respectivas adaptaciones, ensayos, relatos...y no ha habido ni una vez en la que no me haya invadido la sensación de desasosiego, de desesperación. Y este caso no fue la excepción.
 La particularidad de esta historia es su narradora: La Muerte. Con su personalidad desinteresada, engorrosa e insensible (tanto como sólo la muerte puede serlo), nos va relatando a través de las páginas, innumerables sucesos en los que se va llevando almas. Almas por aquí y almas por allá. No siempre aparece en el momento justo, en muchas ocasiones, de hecho, se ha visto mal posicionada y su arribo ha sido apresurado. En estos casos se pegaba la vuelta y volvía más tarde (días, semanas, meses, hasta años), porque claro, a todos nos llega la hora, ¿no?.
 El hecho de que la narradora sea la Muerte me ha encantado. Pensaba que por ello, aunque rebosara de originalidad, iba a resultarme insuficiente. Porque este tipo de historias, creo yo, se transmiten mejor si se cuentan en primera persona. Pero el autor logra, a través de esta intermediaria, que conozcamos al pie de la letra cada sentimiento de la protagonista. Incluso hasta se atreve a contarnos sobre la Muerte misma, cómo es y qué es lo que piensa sobre cada ser humano que viene a buscar para cruzar al otro lado.

 Respecto de los personajes, es para hablar largo y tendido. Liesel me pareció una niña de una tenacidad (al principio) muy latente. ¿Por qué latente? En realidad es algo que no se deja ver sino hasta más avanzado el libro. Porque al comienzo aparece lloriqueando porque es alejada de su madre, se presenta ante una familia desconocida y no comprende bien el mundo al que se enfrenta. Con el correr del tiempo esa inseguridad va menguando, y se ve minada por un descaro casi triunfal. A pesar de ello, es alguien a quien la vida no se lo ha puesto nada fácil, por lo que sufrí con ella en cada página, y me lamenté mucho por cada cosa terrible que le tocó vivir. Lo que más puedo rescatar de esta protagonista en especial, es que tiene una capacidad sobrehumana de valorar. Sí, valorar. Cada palabra, cada momento, cada detalle, cada persona. Quizás el contexto ayude un poco a que exista esa tendencia, pero lo destaco por sobre todas las cosas porque, entre toda la gente, no era algo muy común. No olvidemos que se trata de un momento de la historia en donde estas familias (en medio de la guerra, claro) vivían hacinadas, con hambruna, miedo y sin saber cuándo llegaría su fin.
 Hans Hubermann es mi personaje favorito del libro. Realmente adoré cómo el autor creó un ser tan entrañable, tanto, tanto que pudiera traspasar las páginas e inundarme con su bondad y transparencia. Podía palpar con claridad y respirar a todo pulmón su belleza interior, y por sobre todo las carencias que traía consigo. Lo más increíble es cómo a pesar de ello siempre supo salir adelante. Con su afán de liar cigarrillos, las escasas oportunidades de trabajar pintando alguna que otra ventana, y su manera de darlo todo, aún teniendo nada y menos que nada. Porque es un alma noble, y porque ama a su hija. Desde que Liesel llegó a su vida la trató como si fuese su hija biológica, jamás hizo diferencia alguna respecto de su origen. La acompañó en sus noches más terribles, le tocó melodías que calmaban su desazón y le enseñó todo lo poco que pudo aprender. Y para ella significó el mundo entero. Paciente, y con todo el peso de los años en su mirada, tan triste y aún así llena de amor para dar. No puedo más que encariñarme con un hombre así. 
“Por encima de todo, la ladrona de libros ansiaba volver al sótano a escribir o a leer su historia una vez más. Ahora que lo pienso, sin duda se le veía en la cara. Se moría de ganas de reencontrar esa seguridad, ese hogar, pero era incapaz de moverse. Además, el sótano ya no existía. Era parte del paisaje devastado”. 
 Rosa Hubermann es más bien todo lo contrario que su esposo. Aunque ama a Liesel, tiene un modo distinto de demostrarlo. La trataba de manera distante y siempre le daba órdenes (incluso a veces le atestaba algún que otro correctivo). Pero a pesar de su carácter, la adoraba. Es la clara evidencia de esa clase de personas que tienen una  forma de ser muy dura, que se ha forjado a lo largo de los años, y que por alguna razón necesita seguir allí: inamovible, incorruptible, arrolladora. Para sobrevivir de alguna manera a los obstáculos que la vida les va metiendo en el camino.
 Hay tantos otros personajes que podría destacar: Rudy Steiner, Ilsa Hermann, Max Vandenburg. Max. Tanto o más importante que la protagonista misma de esta obra. De su mano vamos a conocer historias paralelas, que nos dejarán pensando y nos regalarán una que otra enseñanza. Creo que es un pilar fundamental para que el desarrollo del libro se diera de tal forma. Y también sufrí mucho por él. Creo que fue el más desdichado de todos (literalmente, de todos), y su historia me tocó el corazón.
 Por momentos la narración se me hizo tediosa, y es por eso que le bajé un punto a pesar de que me encantó el libro. Creo que se debió a ese ritmo constante en que el autor narraba. Un ritmo que si bien no decae, tampoco sube en ningún momento. Y no es que sea malo, pero es justamente lo que hizo que tardara mucho más de lo normal en concluir la lectura. Por momentos me molestaba porque los acontecimientos seguían una línea predecible, y de esto quiero hablar un poco. Al comienzo del libro ya sabemos lo que pasará al final (obviamente no lo diré) y eso condiciona de alguna manera al lector, desde mi punto de vista. Aunque los hechos puedan resultar obvios, creo que hubiese sido mejor irlos descubriendo a medida que avanzaban los capítulos, en lugar de toparme de lleno con una revelación semejante apenas iniciar. 
 El final se puede decir que tiene varias partes. No sé si pueda explicarlo de manera comprensible pero lo intentaré: sólo una de esas partes fue la que me descolocó. Es decir, me parecieron todas tristes, pero sólo una me dejó como: “¿qué?”. Y es que me pareció poco creíble. No voy a decir más que eso. El resto creo que si bien fue devastador, tuvo su merecido lugar. Era algo esperado y percibí cierto tacto en la narración, una especie de cordialidad para no despedazar nuestras almas de manera tan cruda. Aún así me quedo con la esencia del libro, que está clarísima desde la primera página. Y con los personajes increíbles que Zusak creó, para hacernos erizar la piel en cada diálogo.
 La parte bélica en sí la sentí muy marcada en cada página. No tanto en territorio de combate, sino más en las vivencias de los alemanes: fueren del Partido Nazi o Judíos. Es algo descomunal cómo había tantas ideas arraigadas en la sociedad, cómo una voz podía imponerse por sobre tantas y cómo las palabras tenían una fuerza avasallante. 
“Papá tiene las mejillas surcadas de arrugas que parecen dibujos y no sé por qué, pero cuando las veo siento ganas de llorar, aunque no por tristeza o porque me sienta orgullosa, sino porque me gusta cómo se mueven y cambian. A veces pienso que mi padre es un acordeón porque oigo sus notas cuando me mira y sonríe y respira”.
 Esta última cita que les dejo, rompió mi corazón. Tanto que me hizo llorar, cosa que no hice ni en las partes más desgarradoras del libro, ni tampoco en el final. Creo que debe ser porque empatizo mucho con los vínculos paternales que se desarrollan en los libros y películas. Es una especie de sentimiento que escapa de mi voluntad: simplemente amo ver un padre con su dignidad en su esplendor, desviviéndose por un hijo, que es lo más preciado que puede existir. Dicen que con una madre se crea el lazo más fuerte de la vida. Yo digo que con ambos padres se puede crear un lazo de igual fortaleza. Un lazo indestructible, que sobrepasa todo tiempo y distancia, y que no tiene absolutamente nada que ver con la consanguineidad. 
 Ladrona de libros es una historia que deja muchísimos mensajes. Está en cada uno ver hacia donde direcciona el aprendizaje. Sin dudas una gran recomendación para conocer una historia entre muchas, desde otra mirada.

4/5

martes, 11 de abril de 2017

Reseña: Memoria de cristal de Cecelia Ahern

Título: Memoria de cristal
Autora: Cecelia Ahern
Páginas: 368

Editorial: Ediciones B
Sinopsis: ¿Qué pasaría si solo tuvieses un día para descubrir quién has sido en realidad?
Cuando Sabrina Boggs encuentra por casualidad unas misteriosas pertenencias de su padre, descubre una importante faceta de su vida cuya existencia ignoraba.
Su vida cotidiana, hasta entonces rutinaria, sufrirá una ruptura inesperada al revelársele los secretos del hombre a quien creía conocer, así como recuerdos, historias y gentes de las que nada sabía. De la noche a la mañana, su vida y cuanto la rodea cambiarán por completo.
       Después de pasar una semana bastante alejada de este rinconcito, voy a empezar a ponerme al día con las reseñas que tengo sin terminar, y que tantas ganas tengo de compartir (realmente son mi descargo). Esta en particular me costó mucho hacerla, y quiero contarles por qué. Leí hace bastante tiempo una obra de esta autora -Donde termina el arco iris- y me gustó muchísimo su manera de escribir, por lo que tenía ganas de adentrarme en otro de sus títulos. 
 Memoria de cristal tiene como protagonista a Sabrina Boggs, una mujer de treinta y dos años que es salvavidas en la piscina de un hogar de ancianos, desde hace aproximadamente siete años. Tiene tres hijos que adora con su alma, pero que la dejan muerta de cansancio debido a su constante hiperactividad. No suceden muchas cosas muy a menudo en su lugar de trabajo, el cual se limita a estar sentada vigilando los abuelos para que no se peleen o empujen, o en el peor de los casos, se ahoguen. En ese sitio no está permitido prácticamente nada, y es muy raro que acontezca algo fuera de lo esperable. Básicamente lo que le sucede a ella es que está aburrida de su vida, de su rutina, y se encuentra en un momento en el que no se siente satisfecha con todo lo que ha logrado en los últimos años: el trabajo, su esposo e hijos. Se pregunta si eso es realmente lo que siempre anheló.
 Sabrina es muy nerviosa. Le cuesta respirar en tierra firme porque la natación le hizo acostumbrarse a aguantar la respiración, a manejarla de otra forma. Tiene trastornos de ansiedad y hasta por momentos ataques de ira prácticamente irrefrenables. Fergus, su padre, padece varios problemas de salud, y esconde muchos secretos de su pasado. Él será el eslabón fundamental para el descubrimiento que hará la protagonista, por el cual su mundo tenderá a un desequilibrio paulatino. Todo va a comenzar con la llegada de una caja con pertenencias de su padre, la cual contendrá recuerdos y vivencias de algo que él nunca se atrevió a compartir con su familia. 
 No sé cómo empezar a contar lo que pienso de este libro. Creo que es mejor que aclare que realmente esperaba más, mucho más de él. Quería que me guste más que nada en la vida. Si bien la sinopsis no es la más llamativa, había un misterio que me incitaba a leer la obra, eso sumado a las referencias de la autora, hicieron subir mis expectativas por las nubes.  
“Tengo una habilidad especial para recordar cosas que la gente olvida, y ahora sé algo importante acerca de papá que él se guardaba para sí y que ha olvidado. Hay cosas que queremos olvidar, cosas que no podemos olvidar y cosas que se nos olvidó que habíamos olvidado, hasta que las recordamos. Ahora hay una nueva categoría. Todos tenemos cosas que nunca querremos olvidar. Y todos necesitamos una persona que nos las recuerde, por si acaso”.
 Al comienzo me pareció que las cosas se tornaban demasiado triviales, poco prometedoras. Al pasar las páginas pude notar lo que en verdad me molestaba de la novela, lo que constituía la principal falencia, y es que no sucedía nada interesante. Eran capítulos y capítulos que pasaban sin más, y los personajes reaccionaban de forma exagerada a acontecimientos de lo más corrientes. 
 Me desconcertó que, siendo una parte tan importante en la vida de la protagonista, no se les haya dado relevancia a sus hijos. No sabemos nada de ellos, ni siquiera aparecen en escena, lo cual dificulta bastante el hecho de que empaticemos con el cansancio mental que le producen. Es algo que se me hizo inevitablemente raro; los nombraba de vez en cuando (unas dos o tres veces en todo el libro), pero pasaba totalmente de ellos cuando hacía una revisión completa de su vida. Me era imposible conectar con sus sentimientos, tanto hacia su familia como hacia sí misma. Qué era eso que tanto atormentaba sus días, que no la dejaba respirar, pensar, relajarse. 
 Sabrina me resultó un personaje débil, inconsistente, que siente que camina siempre por una cuerda floja cuando en realidad se está ahogando en un vaso de agua. Creo que caía en una dramatización constante que hacía incomprensible su accionar, y la justificación que le daba a ello. Siento que la autora podría haberle sacado más provecho, por lo menos demostrando que le importaba algo de lo que la rodeaba, que no vivía solamente porque el aire es gratis. Lo que sí podría rescatar es que produjo cierto cambio en la relación con su padre, eso me agradó de cierta manera. 
 Sobre el “enigma”, lo cierto es que se le dio mucha cuerda, para que al final sea algo tan llano y poco sorprendente que me decepcionó por completo. No terminé de comprender lo que la autora quiso plantear en esta novela. La manera en que está narrada es bastante confusa, con cambios de narrador sin previo aviso y de manera abrupta, muchos de ellos inoportunos y que no hacían más que entorpecer la lectura. El ritmo era bastante lento, y por momentos se estancaba ya que la autora se detenía demasiado en cosas intrascendentes.
 El foco hacia el que se dirige el desenlace es bastante extraño y confuso, no me sorprendió para nada y me dejó con ganas de más. Sin contar que nunca se explica nada de esa “habilidad especial” que posee la protagonista para recordar, queda todo en la nada. 
“Me gusta mucho mi trabajo, pero últimamente he estado ansiosa. Yo no sé qué es exactamente lo que creo que debe suceder en mi vida, o lo que espero que suceda. No tengo sueños ni metas particulares. Quería casarme y lo hice. Quería tener hijos y los tengo. Quería ser salvavidas y lo soy. Aunque, ¿no es ese precisamente el significado de sentir un hormigueo de impaciencia? Pensar que hay hormigas dentro de ti cuando no las hay”.
2/5
¡Muchas gracias a Ediciones B por enviarme el ejemplar!

domingo, 9 de abril de 2017

Novedades de abril: Ediciones B Argentina

     ¡Buenas! Hace casi una semana no publicaba nada en el blog, estuve viajando a mi ciudad, organizando y leyendo también. Tengo varias reseñas programadas, pero les debía esta entrada así que allá vamos. Ya re contra están en librerías las novedades de Ediciones B Argentina de este mes, pero por si queda algún colgado (admito ser una de esas jaja), les muestro algunas a continuación.









lunes, 3 de abril de 2017

Reseña: Persuasión de Jane Austen

Título: Persuasión
Autora: Jane Austen
Páginas: 285

Editorial: Ediciones B
Sinopsis: Anne Elliot y Frederick Wentworth se conocieron en el año 1801 y no hubo espacio para la duda: se amaron. Anne era una joven de buena familia, hija de sir Elliot, el baronet dueño de Kellynch Hall.
Wentworth, en cambio, era solo era un joven marino, entusiasta, pero pobre. Los jóvenes anunciaron el compromiso a la familia de Anne, compromiso que fue mal recibido. Una amiga de la familia, y sobre todo de Anne, lady Russell, aconsejó a Anne que rechazara el compromiso con Wentworth. Convencida de hacer lo mejor, tanto para él como para ella misma, Anne rechaza a Wentworth. Él protesta pero comprende que ella no dará marcha atrás y se va de su lado.
Ocho años después, a través de una serie de casualidades, como en todas las novelas de Jane Austen, Anne Elliot y Frederick Wentworth vuelven a encontrarse. Ella ya tiene veintisiete años y ha perdido las esperanzas de casarse. Más todavía, ha perdido el brillo que había tenido de joven. Él ha regresado victorioso de la guerra contra Napoleón, capitán de la marina inglesa y, sobre todo, rico.
Su reencuentro estará lleno de melancolía, tono que iluminará toda la novela hasta el final. Persuasión no es otra cosa que la historia de un amor perdido que regresa para reabrir heridas apenas cicatrizadas.
       ¡Al fin puedo tener este libro en mis manos! Llevaba años queriendo leerlo, y hace unos meses tuve la oportunidad de que me lo envíen, pero dicho paquete se extravió en un lío de cambio de dirección😞-al día de hoy no sé qué fue de él-. Como hace unas semanas fue mi cumpleaños, me auto-regalé algunos libros que desde hace tiempo quería tener (hacía muuucho que no me compraba alguno, y la abstinencia me estaba matando). Entre esos ejemplares se encontraba éste, que obviamente no dudé ni un segundo en que iba a estar pronto entre mis próximas lecturas.
 Lo primero que quiero destacar de la obra es que comienza con un prólogo espectacular de Gabriela Margall. Quiero decir que no he leído nada de esta autora, pero con este fragmento ya me bastó para querer leer alguno de sus escritos. Reitero fervientemente que ese prólogo es espectacular; no se dan una idea de la manera tan sencilla, pero a su vez completa, en la que caracteriza a la autora y a sus vivencias. En apenas poco más de cuatro páginas podemos conocer mucho sobre los demás títulos de Austen, y por qué no, también algunos secretos de su personalidad, aspectos que escapan a la ficción. 
 Persuasión tiene como protagonista a Anne Elliot, una joven bella y de buen nombre que vive en Kellynch Hall, hija de un sir muy importante y con todas las esperanzas de encontrar un candidato a la altura. Sin embargo, con apenas diecinueve años, se enamora perdidamente de un marino, sin títulos de nobleza y ninguna riqueza que le pueda ofrecer. Frederick Wentworth es claramente un amor correspondido, por lo que deciden comprometerse. A la familia de ella no le agradó ni un poco, y, persuadida por su entorno, decide poner fin al casamiento y a la relación que tiene con él. 
 Exactamente ocho años después, determinadas circunstancias conllevan a su reencuentro, el cual se da en un contexto completamente diferente en el que habían puesto fin a ese vínculo tan fuerte. Él ya no es más esa persona no apta para una mujer como Anne, particularmente porque ascendió en la escala social adquiriendo una gran fortuna durante los últimos años. Sin embargo, las vueltas de la vida que los llevaron a ambos a elegir caminos separados, también desencadenaron en ellos actitudes diferentes e inesperadas. Los dos han cambiado en muchos aspectos; puede que su mundo se revolucione nuevamente al volver a verse, pero hay ciertas heridas que no son fáciles de cicatrizar.
 Volver a encontrarme con la pluma de Jane fue algo magnífico. Es de esas que aun sin rótulo visible, igual podés identificar apenas empezás a leerla, porque tiene una particularidad que la distingue del resto. En esta novela pude entender un poco más el sentido en que la autora maneja el romance, cosa que antes quizás no comprendía -puede que se deba a que la otra obra que leí suya fue siendo más chica-. Esa contextualización bien profunda de la época, que pone de manifiesto a la sociedad del momento y que para bien o para mal, describe (o más bien critica) desde una amplia perspectiva. Siempre dejando entrever el lado sensible de las personas que se escondía, en su mayoría, bajo tantas formalidades, prejuicios, distinciones y títulos de nobleza que hubieran o no. 
 “Le habría gustado saber qué sentiría el capitán al encontrarse con ella. Puede que lo dejase indiferente, si la indiferencia cabía en semejantes circunstancias. Sentiría indiferencia o desdén. Si hubiese deseado volver a verla, no habría esperado hasta entonces; habría hecho lo que Anne no podía menos que creer que ella habría hecho en su lugar, desde mucho tiempo atrás, cuando los acontecimientos le proporcionaron tan rápidamente aquella independencia, que era lo único que anhelaba”.
 Los personajes son muy característicos de esta autora. La protagonista, es una joven con un carácter bastante huraño, aunque en el fondo esconde cierta dulzura y delicadeza. Es tan subestimada por todos, que a veces se olvida de su gran inteligencia. Antes había sido muy bonita, un retrato casi exacto de su difunta madre, pero después de perder a su gran amor, se marchitó como una flor. Su evolución en la historia es realmente muy notable, la descripción que se hace de ella al comienzo, y cómo llega al desenlace pareciera mostrar a dos personas completamente diferentes. Su hermana mayor, Elizabeth, en cambio, aunque acarrea más años de experiencia y vivencias, se encuentra en la plenitud de su belleza. Es un calco de su padre (y también su consentida a todas horas). Es de quien él más se enorgullece, hasta el punto de menoscabar al resto de las mujeres. Se hizo cargo de su casa y cumplió con el rol de madre luego de que ella se marchara de este mundo. A pesar de sus buenas cualidades, yo le encontré más defectos que virtudes. Me pareció prepotente, egoísta y demasiado ostentosa. Me hubiese gustado algún acercamiento con su hermana, un poco más de sensibilidad.
 Sir Walter Elliot es un hombre bastante frío, obstinado y muy prejuicioso. Lo primordial para él es mantener el linaje a la perfección, y que su buen apellido permanezca enaltecido. Habla con desdén de los marineros porque piensa que es una profesión a la cual arriba cualquier pobre, consiguiendo en poco tiempo altas posiciones que no les corresponden. También, es muy estricto con todo el mundo, inclusive con sus hijas (quitando siempre a la mayor, por la cual tiene tanta empatía procedente de percibirla como si fuera su propio reflejo).
 El capitán Wentworth es un personaje que aparece de manera desconcertante desde el comienzo. Es de quien todos hablan pero que se hace rogar -mucho- para aparecer. Es muy educado, incluso mucho más de lo que era antes. Me fue enamorando de a poco, creo que porque dejaba entrever mucho sus sentimientos. Cabe aclarar que en sí no eran demostraciones afectivas ni mucho menos, pero convengamos que la autora no hace personajes masculinos que exterioricen demasiado sus sentimientos amorosos en circunstancias turbulentas. Siempre deja como un velo que cubre las aflicciones, el arrepentimiento o el dolor, especialmente si de por medio hay orgullo.  
 Esa especie de “enseñanzas” que deja implícitas Jane Austen en sus libros, hacen acto de presencia acá claramente. Se puede notar en el título, como generalmente pasa: Persuasión. Esta será la causa del nudo conflictivo en la obra y la raíz de los acontecimientos más importantes que se dan. Eran tiempos donde la palabra lo significaba todo, y la mirada de los demás era mucho más que un perjuicio o una molestia. Era un peso que se tornaba insoportable si uno se veía rechazado o excluido de la sociedad. Lo que en la actualidad puede resultar banal, menos importante o arcaico, en ese siglo era el causante de las más terribles deshonras y desacreditaciones. 
 El libro tiene un ritmo muy rápido, incluso más que Orgullo y Prejuicio, a mi parecer. No le puse tal puntaje porque no creo que lo haya superado. Pienso que el momento tan difícil que la autora estaba atravesando mientras lo escribía, se vio reflejado un poco en los personajes y en la narración. Por momentos con ciertos desniveles, pero igualmente ligero de leer, razón por la cual me gustó tanto. 
 Quedé encantada como siempre, con los protagonistas, tan ricos en personalidad. Tan opuestos pero a su vez apasionados, aprendiendo de sus errores, yendo más allá de lo superficial. Se llevan el premio mayor como siempre, porque realmente enriquecen la novela, hasta el punto que admirás cómo hasta para la más inusual manera de pensar, encuentran su argumento válido. 
“Ella le había hecho mal; lo había abandonado y desilusionado. Más aún: lo había abandonado por debilidad de carácter, y un temperamento recto no puede soportar una cosa así. Lo había dejado para dar el gusto a otros. Todo fue efecto de repetidas persuasiones: fue debilidad y fue timidez”.  
4/5

miércoles, 29 de marzo de 2017

Novedades de Abril: Océano Argentina

   ¡Hola! Hoy les quiero compartir en esta entrada rápida, las novedades que se vienen en el mes de abril de la mano de Océano Argentina. Y al final, la agenda de la editorial para la FILBA. Están los autores correspondientes a cada día. No olviden clickear las imágenes para ver con más detalle las sinopsis de los libros. ¡Espero les guste alguno, porque hay para elegir!










¿Les llama la atención alguno? Los leo por acá...

lunes, 27 de marzo de 2017

Reseña: Coraline de Neil Gaiman

Título: Coraline
Autor: Neil Gaiman
Páginas: 162

Editorial: Salamandra
Sinopsis: Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca. Pronto Coraline se da cuenta de que, tras los espejos, hay otros niños que han caído en la trampa. Son como almas perdidas, y ahora ella es su única esperanza de salvación. Pero para rescatarlos tendrá también que recuperar a sus verdaderos padres, y cumplir así el desafío que le permitirá volver a su vida anterior.
       Hace mucho tiempo que tenía pendiente este libro, y gracias a la lectura conjunta del mes de marzo del Club de Lectura Refugio de libros (pueden clickear para chusmear un poco, o sumarse, no hace falta que tengan blog ni nada) pude darle la chance. Había visto la película varias veces, pero nunca tuve la oportunidad de leerlo así que estoy más que contenta con haberlo hecho.
 Para los que no conozcan la historia, Coraline Jones es la protagonista, una niña que se muda con su familia al primer piso de una casa muy, muy antigua. Como es exageradamente grande, la comparten con otras personas (dos mujeres) que viven en la planta baja y un anciano que vive en el piso de arriba. Sus papás tienen una vida bastante ajetreada, por lo que muchas veces no le prestan la atención suficiente. Esto la lleva a buscar maneras de entretenerse, explorando la casa. En esa búsqueda se encuentra con una puerta, la decimocuarta, que no se puede abrir. Cuando finalmente encuentra la llave que la abre, junto a su madre descubren que -aparentemente- no hay nada del otro lado, más que una gran pared de ladrillos rojos. 
 Un día, descubre que hay algo más detrás de esa puerta. Y a pesar de que sabe que no debería averiguar qué se esconde allí, lo hace de todas maneras. ¿Qué descubre del otro lado?, un mundo alternativo, con cosas alucinantes que nunca jamás se hubiera imaginado. 
 Tengo claro que este libro es infantil, quizás para niños un poquito más grandes -puede que de unos diez, once años- pero definitivamente no es juvenil. Por lo tanto no pecaré de analizarlo como tal, erróneamente. Y debo admitir que como libro infantil que es me fascinó completamente. Es de terror y fantasía, y el autor logra fusionar ambas cosas de una manera muy equilibrada; ese aire gótico que lo caracteriza también está en cada página, desde el comienzo. Se ve reflejado en las descripciones de los lugares y muebles de la casa, en la climatización, y más que nada cuando aparece ese mundo fantástico ante los ojos de Coraline: frío y nebuloso, oscuro.  
 Coraline es una niña muy curiosa, pero en serio muy curiosa. Siempre está buscando algo que pueda entretenerla, como todo chico, claro está. No es que no tenga miedo en varias escenas del libro en las que debería tenerlo, pero sí actúa a pesar de él, lo cual la convierte en una niña más que admirable. Es muy interesante ya que para ser tan pequeña tiene una personalidad y osadía muy marcadas. Su valentía la caracteriza como una de las protagonistas pequeñas más destacadas.
“Coraline lo pensó detenidamente y luego tomó el lápiz y el papel y se dedicó a explorar su casa.
Encontró el termo de agua caliente, que estaba dentro de un armario de la cocina. 
Contó todas las cosas de color azul: ciento cincuenta y tres.
Contó las ventanas: veintiuna. 
Contó las puertas: catorce”.
 Los papás de Coraline no aparecen demasiado en escena a decir verdad, pero lo cierto es que no me cayeron muy bien, especialmente su padre. No creí que hiciera falta tratarla con desdén en muchos momentos, incluso sentí que él la despreciaba, porque de otra manera no me explico cómo la trataba así...como si fuese una piedra en su zapato y le estorbara de sobremanera.  
 Hay otros personajes secundarios, pero no menos importantes, como las mujeres que viven en la parte baja de la casa: la señora Spink y Forcible, el gato negro o el anciano loco. Todos tienen un papel fundamental en la obra, ya que serán quieren ayuden a Coraline y le den algunas pistas ocasionales sobre todo lo que ella desea saber. Todos los personajes (incluyendo a la protagonista) se caracterizan por ser extravagantes y raros, es un aspecto que es muy propio del autor, según leí. No sólo en lo que respecta a sus personalidades, sino también su aspecto físico, sus gustos y su forma de expresarse.
 La pluma de Gaiman me pareció muy sencilla, justa y con ese dejo siniestro que tanto me atrapó. Todo sin resultar enredado en demasía, lo que lo volvería una lectura de difícil comprensión para el niño lector. Por ello me quedé con un buen concepto del autor, por su increíble manera de narrar en tercera persona las sensaciones de una pequeña curiosa y un mundo surrealista y mágico. 
 La fantasía estuvo presente en cada capítulo, lo cual me parece algo muy difícil de lograr. Lo bueno de los libros de esta categoría es que se puede jugar un poco más con los elementos fantásticos, ya que, al ser para los más pequeños, no es necesario crear una trama demasiado rebuscada. Y esto fue lo que más me sorprendió del autor: su narración era simple pero no vacía, ni llana. Era como leer esos cuentos de terror para chicos, pero mezclado con una novela rocambolesca. Por esto es que me quedé sorprendida para bien, porque me gusta mucho el estilo gótico en libros y películas, pero este además de ser original, tiene toques de terror y partecitas que pueden causarte escalofríos. Su esencia se mantiene de principio a fin, lo que lo hace único. Sin contar que es un libro bastante corto, y una vez que lo empezás, no podés parar hasta terminarlo.
 Me encantaría de verdad, poderles hablar más de ese mundo fantástico paralelo que nos presenta el autor, pero el descubrimiento de Coraline es el corazón de la novela y no me gustaría develarles demasiado y arruinarles la sorpresa. Sí me atrevo a recomendarles la película, que es maravillosa e ilustra de una manera muy fiel, ahora que la conozco, a la obra tan magnífica de Neil Gaiman. Demás está decir, que quedé maravillada con el libro, y que no se detengan por el público hacia el que parece estar dirigido...porque les fascinará a cualquier edad, ¡corran a leerlo! 
 “La niebla se cernía como la ceguera en torno a la casa. Subió lentamente las escaleras que conducían a su piso, y luego se detuvo y miró a su alrededor. En la niebla había un mundo poblado de fantasmas. ¿Estaría allí el peligro?, se preguntó Coraline para sus adentros. Parecía emocionante, no algo malo, sino todo lo contrario”.
5/5

domingo, 26 de marzo de 2017

Reseña: Romance a la carta de Olga Salar

Titulo: Romance a la carta
Autora: Olga Salar
Editorial: Versátil

Sinopsis: Brian Mosley domina a la perfección el tiempo y las cantidades exactas necesarias que hay que utilizar en la cocina para convertir un sencillo plato en una obra maestra culinaria. Lamentablemente su incapacidad para medir los tiempos en la vida real, y llegar puntual a las citas, le convierte en el novio desastre que ninguna mujer sueña con tener. La única esperanza que le queda es dar con una fémina lo suficientemente segura de sí misma como para que no le importe que le hagan esperar, o que se olviden de ella por completo. Lo curioso será que una vez que Pamela haga acto de presencia los defectos del chef desaparecerán como el volumen de un suflé al salir del horno.
      Solamente ver la portada de este libro fue motivo suficiente para querer leerlo enseguida. Me dio mucha curiosidad ya que nunca leí una novela de este tipo o con esta temática. 
 La historia tiene como protagonistas a Brian y Pamela, quienes se conocen mediante un amigo de él, que les concierta una cita a ciegas. Nada parecía ayudar a que las cosas se pusieran en orden en la vida de Brian, y la cita era de antemano poco prometedora porque él es incapaz de sostener una relación seria en el tiempo. Pero cuando se conocen (sin darse cuenta hasta último momento), todas las reglas se rompen, y lo que antes parecía premeditado toma un giro inesperado. 

 No sé por qué, pero esta obra me sonaba a una de esas que mínimo te sacan un par de carcajadas, porque vi en su portada y sinopsis ese aire desenfadado y jovial. ¡Y así fue! Tal cual lo supuse, la trama es una especie de comedia romántica, con algunos matices tragicómicos que le sientan de maravilla. La historia entre los protagonistas se cuece de una manera muy dulce y para nada forzada, a pesar de que el libro cuenta con pocas páginas para contárnoslo.
 Brian Mosley es un hombre que trabaja de segundo chef en la cocina del Pink Flamingo, un famoso restaurante que, siendo de la talla que es, le demanda muchísimo tiempo. Esto sumado a que él es un obsesionado con el trabajo, que deja todo por cumplir con su labor, le trae bastantes complicaciones en lo que respecta a su vida personal (y las relaciones que tiene con los demás, especialmente sentimentales). Siempre llega tarde a sus citas, y a veces hasta ni aparece y luego da una explicación, o mejor dicho la explicación por defecto: el trabajo le consumió todo el tiempo que le quedaba, u otras similares como que no podía salir más temprano porque es muy responsable, o que se tuvo que quedar hasta más tarde para asegurarse de que todo marchase a la perfección. Su personalidad es bastante retraída, hasta diría que un poco torpe por momentos, pero es debido a su timidez y sus malas experiencias.
 Pamela es sexy e inteligente, pero no del tipo mega intelectual que se la pasa con la nariz entre libros, sino de un modo que hace volver locos a los hombres. Tiene un humor bastante ácido, lo que la vuelve una mujer chispeante y que resalta en cada sitio al que va. Trabaja como maquilladora en un teatro, y se lleva bien con todos sus compañeros, ya que es muy agradable. Estuvo bastante bien predispuesta a la hora de conocer su cita, y aunque de entrada empezó todo mal -como era de esperarse-, le dio el espacio para que se explicara y pudieran avanzar hacia algo más.
 Ciertamente ambos no tienen muchas cosas en común, pero dicen que los opuestos se atraen así que en apenas un encuentro logran tener tal afinidad, que parece que se conocieran desde siempre.
“—Lo que siento es haber llegado tarde.
 —Yo creo que no. Creo que no lo sientes en absoluto. Es más, estoy segura de que lo has hecho adrede. Y lo que más me molesta es que hayas decidido demostrarme que no te interesa quedar conmigo de este modo. Habría sido más rápido que lo dijeras con palabras, y créeme, igual de efectivo”.
 Sobre los personajes ya les conté un poco, pero me voy a detener a hablar un poco más sobre Brian. Creo que al comienzo su actitud para con las mujeres era bastante fuera de lugar; no solo porque las dejaba plantadas, sino que en el momento en que se tenía que disculpar, lo hacía excusándose en exceso. Y creo que era como lavarse las manos un poco, porque, si bien él no es administrativo en el lugar donde trabaja y sólo sigue órdenes, tampoco es que alguien lo obligaba a quedarse horas extras para cuidar de cada detalle y que cada cosa quede en su lugar. Por esto empecé algo desconcertada con él, no sabía si me gustaría como personaje masculino, pero con el pasar de las páginas logró convencerme por completo. Se fue volviendo más desenvuelto, y menos infantil. Más seguro de sí mismo, a pesar de llevarse varios chascos en sus amoríos anteriores. 
 Lo que más me gustó del libro es que ese toque divertido no se limitaba solamente a los diálogos entre los personajes. La autora apostó un poco más y aprovechó la temática para sacarle hasta la última gota de jugo. Ya sea por el lado culinario mencionando comidas, recetas o ingredientes espectaculares, o por el de las obras de teatro que se hacía referencia a muchos ensayos/obras reales y clásicas, lo cual valoré muchísimo. Respecto a lo primero, destaco firmemente que haya, a cada inicio de capítulo, un consejo o indicación sobre cocina (cómo conservar más tiempo ciertos alimentos, cómo cocinarlos, etc.), me pareció muy original y es lo que le dio un toque especial, distintivo a la novela.
 La narración es muy fluida, para nada pesada. Me sorprendió que al ser una novela corta, los hechos se desenvolvieran de una manera tan paulatina y no forzada (como me suele pasar con libros que no son muy largos, y no tienen la sustancialidad suficiente). Destaco la caracterización de los personajes y los diálogos tan creativos, plagados de sarcasmo y mucho humor. Además, al final la autora añade algunas recetas muy sencillas y de lo más variadas para que tomemos nota.  
“—¿No te gusta Shakesperare? —aventuró ella, con un tono de reproche en su voz.
—Soy inglés. Claro que me gusta Shakespeare. Sería tan antipatriótico como preferir el café por encima del té —bromeó.
—En ese caso me alegro de no ser inglesa —le siguió la broma—,  soy adicta al café y el té me parece muy aburrido. Sobre Shakespeare no tengo ninguna queja”.
4/5